El templo está cerca de la salida de metro, por lo que no te costará encontrarlo. Tendrás que cruzar Nakamise, un calle repleta de pequeñas tiendas de aire antiguo, donde comprar un montón de cosas del ámbito tradicional japonés. Yo recuerdo haber comido unas ricas bolitas de pulpo.

Es probable que, ya en el templo, veas gente con las manos sobre una especie de hornos. La explicación es que están quemando incienso, y se dice que el que se quema en este lugar trae buena suerte. Fuera del templo, también hay unos muebles donde la gente escribe sus deseos en una especie de tablas de madera llamadas Ema. Recuerdo que también las vi en el templo de Harayuku.
Según la fecha, eso se escribió días antes de tomar yo la fotografía
Se accede por la puerta Kaminari Mon, reconstruida después de un incendio en 1865, muy reconocible por la enorme linterna roja con los kanjis de puerta y trueno.
También pueden verse las O-Waraji, sandalias gigantes de paja, hechas por 800 personas durante un mes. Pesan 2500 kilos cada una, y simbolizan el poder de Ni-Ou, por lo que se consideran amuletos contra el mal.
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